
¿Nos agrede nuestro Planeta?... ¿O se defiende?
Redacción
Por Patrocinio Navarro Valero


Si observamos con algún detalle los movimientos de “reajuste”, de nuestro Planeta (activación de volcanes, sequías extremas, inundaciones, maremotos, huracanes, terremotos, incendios por causas naturales, avance de los desiertos, cambios bruscos de condiciones atmosféricas, y otros de índole parecida) no podemos dejar de pensar en una rebelión de los cuatro elementos constituyentes de la materia: agua, aire, fuego y tierra. Uno por uno y a veces juntos , provocan grandes destrucciones aquí y allá, que se añaden a las que nuestros gobiernos provocan a diario con sus guerras interminables. ¿No es esto una versión dantesca del infierno en lugar de la beatitud del paraíso capitalista y su Estado del Bienestar que nos prometieron con el famoso “Progreso”?
Este es el “ Progreso”
Incendios cada vez más difíciles de apagar y más numerosos se suceden en todas partes, como sucede ahora mismo en España , en Francia, y en Canadá. No hay verano que no se convierta en un infierno en California, Grecia o Portugal, entre otros, con sus correspondientes daños colaterales en las personas, sus bienes, la economía y el mundo animal. El reciente terremoto en Venezuela, cuyo número de muertos y el alcance de su destrucción ha conmovido al mundo, se une a la destrucción de viviendas, campos de cultivo, industrias y asesinatos en la guerra de Ucrania y Rusia, y a los continuos bombardeos genocidas y expulsiones de sus tierras a la población palestina o la libanesa, que junto otras guerras – hasta 50- completan un cuadro de salvajes agresiones a los cuatro elementos del Planeta y a sus gentes.
¿ Qué podemos esperar de este proceder criminal, antinatural y anti humano sino este tren de calamidades presentes que anuncian otras que seguirán sin duda? Porque si hay algo cierto es que esta civilización se ha equivocado de la ruta a seguir para evolucionar. Ha escogido el camino del cerebro y ha evitado el del corazón, olvidando que ciencia sin conciencia es como huevo sin yema: si se separan, cambian los efectos, y en el caso que nos ocupa, que es nuestra coexistencia en paz con nuestra madre, aquí hay ya una catástrofe sin remedio y una seria amenaza de extinción masiva de especies - y somos una más- en curso acelerado.
¿ Apocalipsis?
Démosle el nombre que queramos: Apocalipsis, Cambio Climático Perverso, Desestabilización General de las condiciones biológicas planetarias…. El caso es que asistimos impotentes a una contestación geo-biológica
La respuesta, sin embargo, de muchos ignorantes o escépticos ante esto sería: “¡La Naturaleza siempre actúa de un modo imprevisible en todos los tiempos, y sucedería lo mismo sin la intervención del género humano”!.. Quienes así opinan son siempre los partidarios del “progreso” ,los irreductibles ciegos de todos los tiempos y los mismos que consideran que la Naturaleza es el objeto y cada uno es el sujeto que está fuera, que debe dominarla y explotarla para su beneficio particular. Creen que la Tierra y sus formas de vida les pertenece, (especialmente si son ricos o pretenden serlo); creen, aunque no hayan pensado en ello, en la división de “papeles” entre “Observador y Observado”; entre mente y conciencia. Se escudan en esa falsa ciencia para sus fechorías, y cuando algo les sale mal, culpan a otro: a rojos, ácratas, inmigrantes, negros, musulmanes… ( tienen mucho repertorio para su comedia). Ellos siempre son “ los buenos”, los de las portadas y reuniones de alto nivel, los que más se oyen y deben oírse en casi todos los medios ( son suyos…). Pero se olvidan de algo elemental: no se puede ir contra las leyes de la naturaleza ni contra las leyes de la conciencia; ni contra la Tierra ni contra el alma. No se puede sin consecuencias.
La ignorancia negacionista
Los negacionistas, creen que sí, que pueden hacer lo quieran con sus armas y sus negocios millonarios, que dinero y poder lo pueden todo.
En su filosofía simplista defienden lo que llaman objetividad científica y profesan el pensamiento clásico del materialismo, esa mencionada separación entre el testigo y lo que percibe. Si algo va mal a consecuencia de cómo actúan, lo observan y se justifican con lo de siempre: otro tiene la culpa. A eso conduce esa su miserable filosofía. Fingen no saber- o no saben sin más- que aquí nada está fuera de nada, ni por supuesto de los cuatros elementos a los que atacan, alteran y provocan sus científicos ciegos, sus inventores de tecnología asesina y sus millonarios garrapatas. (¿ Acaso no está formado nuestro cuerpo físico de agua, aire, tierra y fuego?). Olvidando esa realidad no dudan en agredir a cada uno, aunque eso signifique agredirse a sí mismos, tal es su ceguera.
La filosofía materialista, al igual que la ley animal del más fuerte ya fueron superados por el pensamiento racional, la inteligencia emocional y la física cuántica. Esta se aproxima al misticismo – la unidad profunda de todas las cosas y acepta la no separación del observador de lo que que este observa- a raíz del descubrimiento de los “cuantos” o “paquetes de energía” que nos son suministrados a diario a todo el Cosmos. Sin embargo, parece que en Sillicon Valley o en Harvard no se han enterado; prefieren los robots, y si saben matar,mentir o atontar, serán perfectos. Hasta pueden llegar a ser sus propios maestros.
Somos parte de la Tierra y del Cosmos
Cosmos somos, y energía somos , material y espiritual, da igual la posición que ocupemos en la escala que sea- social, de poder, biológica, o la que sea. Energía somos por igual alimentados por la energía cuántica procedente del Sol Central del Universo, la fuente de energía omnipresente y eterna a la que algunos llamamos Dios, Alá, y de otros modos:Una energía consciente, inteligente y poderosa que administra sabiamente el movimiento de todo cuanto existe, sea visible o no por los instrumentos científicos. Se puede proceder respetando las leyes de esa energía o en contra. Y según la ley de causa y efecto, cada acción tiene su reacción. Las catástrofes nos denuncian.
Los grandes causantes
¿ Como actúan las grandes industrias armamentistas, energéticas, alimentarias y tecnológicas y otras industrias contaminantes o criminales con sus complejos circuitos financieros, tan legales como espiritualmente ilegítimos por sus principios egoístas, su falta de principios espirituales y sus acciones destructivas? Son ecocidas, terroristas medioambientales, algo que cualquier persona sensata rechaza rotundamente: no podemos ser cómplices de su barbarie.
Hemos llegado a un punto en que los gobiernos llamados democráticos son cada vez más representativos, pero no de la voluntad popular, sino de la voluntad empresarial. Y puede ocurrir- y está ocurriendo ya- que la gente deje de creer en estas democracias de pacotilla y acepten sin resistencia un neofascismo en vez de esforzarse para conseguir una democracia del pueblo. Ahora que han descubierto que las del capitalismo son democracias de cartón piedra, las masas podrían pensar- si les dejan los “ lavadores de cerebros”- que la democracia del pueblo es la alternativa y no el fascismo de los ricos.
Podemos decir sin equivocarnos:
El mundo se ha convertido en un lugar peligroso, porque la Tierra se ha declarado en guerra contra sus agresores, y porque los agresores contra nuestra paz, nuestro bienestar, nuestros bienes de vida, apenas encuentran oposición y quienes denuncian eso desde el pensamiento libre apenas tienen apoyo social por más barbaridades que cometan aquellos. Acuérdense de vez en cuando en Palestina o Líbano, y si son creyentes recen por ellos. Pero si no lo son, al menos piensen en estos hermanos humanos y en todos los que sufren guerras y catástrofes. Ojalá nunca formemos parte de las causas. Ojala no nos dejemos seducir por sus embustes en templos, telediarios y Parlamentos. Ojalá sepamos encontrar nuestro modo de reconciliarnos y unirnos con nuestro Planeta y con nuestros semejantes para evitar la barbarie. Nos va la vida en ello, literalmente, absolutamente.
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