El Bosque Rojo de Chernóbil. ¿por qué los vegetales son capaces de adaptarse a la radiactividad? Parte I

Vida natural 16/03/2021 Por Redacción
El desastre nuclear de 1986, revivido recientemente a través de la serie de televisión que lleva el mismo nombre, causó cánceres en miles de personas, trasformó una zona poblada en una ciudad fantasma y se creó un área de exclusión de 2.600 kilómetros cuadrados. Sin embargo se visualiza una sorprendente proliferación de plantas en la zona
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La zona de exclusión de Chernóbil no está desprovista de vida. Lobos, jabalíes y osos, entre otras especies, regresaron a los frondosos bosques que rodean la antigua planta nuclear en el norte de Ucrania. 

Y cuando se trata de vegetación, toda, excepto la vida vegetal más vulnerable y expuesta, sobrevivió. Incluso en las zonas más radiactivas, la vegetación se recuperó en tres años.

En las mismas zonas donde las plantas recibieron radiación, los seres humanos, otros mamíferos y aves hubieran muerto mucho más rápido. 

Como consecuencia del accidente de Chernóbil, una gran extensión de bosque de coníferas cercana a la central se volvió de un color naranja intenso y murió a medida que los altos niveles de radiación cubrían el área.


El área de densa vegetación, de entre 4 y 6 km², fue bautizado el Bosque Rojo debido al color que los árboles tomaron cuando las plantas se envenenaron. La zona se convirtió en un páramo.

Pero en 30 años, el Bosque Rojo se regeneró casi por completo, con árboles de hoja caduca como el abedul plateado que ocupan el lugar que una vez fue de los pinos.

El conocido como "bosque rojo" de Chernóbil, uno de los lugares más radiactivos de la Tierra, está a apenas a 500 metros del reactor 4 de la vieja central ucraniana en la que en 1986 tuvo lugar el peor accidente nuclear de la historia.
Tras la catástrofe, muchos de los seres vivos que lo habitaban murieron, entre ellos sus árboles.

Las agujas de los pinos, un árbol abundante y común en la zona, adquirieron un color rojizo, lo que dio origen al nombre al bosque, y todavía hoy muchos de los árboles mantienen un color anaranjado.
También se registraron daños en la fauna y flora en una zona de hasta 120 kilómetros cuadrados alrededor de la central.

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Muchas de las áreas de ese bosque todavía hoy son absolutamente intransitables para los humanos por sus altísimos niveles de contaminación.

Un reciente estudio con aviones no tripulados reveló que el Bosque Rojo todavía tiene puntos calientes con altos niveles de radiación.

Aunque un gran incendio en 2016 destruyó gran parte del bosque, las imágenes de los aviones no tripulados revelan que los árboles, los pastos y otras plantas están floreciendo a pesar de la contaminación radioactiva.

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