A cien años del nacimiento de Merceditas, imagen y orgullo de Humboldt

Portada 17 de octubre de 2019 Por
Al comenzar el verano de 1916, nacía en Humboldt la musa inspiradora del Chamamé más famoso de todos los tiempos, haciendo sonar el acordeón litoraleño en cada rincón del planeta. En diciembre de 2011, su casa de campo fue rescatada y convertida en museo, donde se homenajeó a la mujer que dio fama a su pueblo

La localidad santafesina de Humboldt está muy lejos de ser, lo que al transitar por la Ruta Nº 70 podemos ver. Al recorrer sus calles maravilla con su prolijidad, por lo que se ha ganado el título de "Jardín de la Provincia", siendo mejor conocido en el país y el mundo como la tierra de Merceditas, mujer que empujó al entrerriano Ramón Sixto Ríos a componer la melodía más famosa del folclore argentino. 

El 21 de diciembre de 2016, Mercedes Strickler hubiera cumplido cien años de vida, pero su casa de campo tiene muchos más. Hoy en día se ha convertido en un pequeño museo que guarda algunos objetos personales, como el ropero con sus prendas o el casco que portaba durante sus viajes a Capilla del Monte en motocicleta. 

"La Cedi", como era llamada Merceditas, podía parecer una mujer muy solitaria y apegada a su casa, en la que convivía con decenas de gatos. Sin embargo, disfrutaba de la libertad que le ofrecía una vida de soltera, pero no sin pretendientes. Hace medio siglo hubiera sido impactante para los estándares sociales verla con casco, vestida de cuero y montada en una motocicleta rumbo a las sierras cordobesas, donde vacacionaba todos los años.  

Mucho antes de eso, sus días de diversión eran muy escasos. El campo demandaba atención y no había tiempo para distraerse, dirigiéndose al pueblo solo para asistir a las fiestas o bailes de fin de semana. Así es como Sixto Ríos la vio durante su actuación en Humboldt y la invitó a bailar, iniciando el cortejo que terminaría en canción luego de rechazar su propuesta matrimonial. 

Cuando no está ocupado en cuestiones administrativas, el Presidente comunal de Humboldt, Duilio Rohrmann, hace de guía por los sitios de interés como es la tumba y el "Solar de Merceditas". "Caminando por las calles de París, pude oír la melodía de Sixto Ríos que venía de unos músicos ambulantes. Fue una gran sorpresa, pero no es de extrañar ya que es una de las pocas obras del folclore argentino que se popularizó en todo el mundo", recuerda Rohrmann, quien se encuentra en medio de los preparativos por el 150º aniversario de la localidad. 

"Merceditas" fue traducida a nueve idiomas y versionada por más de noventa interpretes, pero no todos se imaginaron a la dama de la canción como realmente era. Cada cual la ideaba a su manera; incluso los artistas plásticos la retrataban muy diferente a como lucía en las fotografías.

Al convertirse en una figura pública, Mercedes tuvo el privilegio de ser fotografiada en muchas ocasiones desde temprana edad, mostrando un pelo muy voluminoso durante los primeros días de haber conocido a Sixto Ríos. Con el correr de los años y las modas, su cabellera se fue asentando, mientras los trigales de la provincia de Santa Fe se iban reemplazando por otros cultivos y actividades rurales. 

Los últimos años de su vida y contrario a su voluntad, Mercedes Strickler se mudó al pueblo, dejando su preciada casa de campo en manos de los gatos. "Necesitaba atención médica y compañía, pero ella deseaba volver a su hogar y terminar allí sus días", comenta Duilio Rohrmann.

Con motivo de los cien años de su natalicio, el domingo 18 de diciembre se realizó un homenaje en su casa de toda la vida, vivienda ubicada 6 km al noreste de la rotonda central de Humboldt. En el acto no solo se recordó a Merceditas, además se reconoció a quienes fueran sus mejores amigas, mientras el mal clima apuraba el desarrollo del evento que terminó con un chaparrón.  

Mercedes Strickler falleció en la ciudad de Esperanza a los ochenta y cuatro años, el 8 de julio de 2001, siete años después del fallecimiento de Sixto Ríos, quien le cedió los derechos de la única canción dedicada a su memoria que alcanzó trascendencia, a diferencia de "Las Glicinas" y "Pastorcita de las Flores"

Una historia de amor que no se terminó de formalizar y a la que Humboldt debe su fama, aunque no es la única mujer que encumbró su nombre, pudiendo citar a la cantante Rosanna Falasca o la maestra Lina Luisa Egli como frutos de esta próspera comunidad suizo-alemana que va camino a cumplir un siglo y medio de vida. 

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