¡Más agua para las mujeresy más mujeres en el sector del agua!

Actualidad 09/03/2021 Por Redacción
El agua tiene una deuda pendiente con las mujeres. A pesar de realizar el 80% del trabajo informal relacionado con el suministro de este recurso, su acceso como empleada en el sector y su participación en la toma de decisiones sobre los recursos hídricos es algo minoritario en todo el mundo.
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Con 2.200 millones de personas que aún carecen de agua potable administrada de manera segura y 4.200 millones que no tienen acceso a un saneamiento adecuado, el ODS6 (agua y saneamiento para todos) es uno de los desafíos más apremiantes de la comunidad mundial. Por ello, la presión que enfrentan los proveedores de servicios de agua es cada vez mayor, así como su preocupación por prestar servicios a las comunidades tradicionalmente excluidas, o para llegar a zonas remotas o de bajos ingresos.

A ello se suman otra serie de desafíos, como el cambio climático o la rápida urbanización, factores que también ejercen presión sobre el escaso recurso natural y que obligan a las empresas del sector del agua a aumentar su productividad y ser más eficientes, contratar, administrar y capacitar a una gama más diversa de empleados, así como contemplar nuevas perspectivas que puedan ayudar a dar forma a las empresas de agua del futuro.

Y ante esta situación, la mujer es una reserva de talento que las empresas del sector del agua no aprovechan lo suficiente. Según el informe La mujer en las empresas de servicios de agua, elaborado por el Banco Mundial, el porcentaje de mujeres que trabajan en el sector a nivel global es considerablemente inferior al de los hombres: en promedio, las empresas de agua de la muestra señalaron que solo el 18% de sus trabajadoras son mujeres.

En España la cifra no es mucho mejor, pues solo el 19% de los trabajadores del ciclo del agua son mujeres, cifra que sube hasta el 23% en cuanto al promedio de ingenieras y gerentes en las empresas del sector. El porcentaje más bajo por grupo profesional y sexo de todo el sector es el de mujeres clasificadas como capataces y encargadas (suponen un 4,38% de las trabajadoras del agua y un 1,05% del conjunto del sector), que contrasta con el mayor porcentaje de universitarias (27,11%) sobre el total de mujeres, que de universitarios (17,91%) sobre el total de hombres empleados en el sector.

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A pesar de los bajos porcentajes de representación femenina, hay evidencias del crecimiento de la proporción de mujeres profesionales en el sector en los últimos años, y se espera además una evolución positiva. Pero el informe global apunta a que el ritmo es lento y todavía queda mucho por hacer si el deseo es lograr la paridad de género.

Barreras a superar

El informe del Banco Mundial analiza cuatro fases de la incorporación laboral y la trayectoria profesional (atracción, selección, retención de talento y desarrollo profesional) e identifica las barreras que se encuentran las mujeres en el sector del agua, así como propuestas de mejora para cada una de ellas.

En cada fase se identifican barreras y planteamientos prometedores para aquellas empresas de aguas que deseen mejorar su diversidad de género.

  • Atracción: la baja incorporación de las jóvenes a las carreras técnicas y científicas es una de las principales barreras. En la actualidad, según datos de la UNESCO, solo alrededor del 30% de todas las estudiantes escogen carreras dentro del campo de las ciencias, la tecnología, la ingeniería y matemáticas. Concretamente, a nivel global, la matrícula de estudiantes femeninas es particularmente baja en el campo de la tecnología de la información y las comunicaciones (TIC), con un 3%; ciencias naturales, matemáticas y estadísticas, con un 5%, y en ingeniería, manufactura y construcción, con un 8%. La falta de modelos femeninos también contribuye a que pocas mujeres se sientan atraídas por un sector eminentemente masculino. Para superar esta barrera, el estudio propone, entre otros, programas de divulgación para estudiantes, becas para mujeres en carreras STEM o crear programas de formación dirigidos a mujeres.
  • Selección: el informe señala que en muchos países las mujeres se enfrentan a procesos de contratación sesgados, marcados por estereotipos sexistas que favorecen a candidatos hombres por encima de las mujeres. En algunas culturas, aunque las mujeres tienen acceso a carreras universitarias, no se contempla la transición entre los estudios y el mundo laboral y, menos aún, hacia un sector eminentemente copado por hombres. Para solucionarlo, el informe anima a las empresas a establecer objetivos de diversidad en las políticas de contratación y acabar con los sesgos en los procesos de selección, utilizando lenguaje neutral en cuanto a género en las descripciones de puestos de trabajo y documentos de solicitud

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  • Retención del talento: el informe refleja que las mujeres se marchan de las empresas de aguas en mayor medida de lo que lo hacen los hombres. Para atajar la situación propone la adopción de políticas con perspectiva de género, impulsar medidas de conciliación familiar y fórmulas de trabajo flexible.
  • Desarrollo profesional: para favorecer la trayectoria hacia puestos de responsabilidad de las trabajadoras, que, como indica el informe, encuentran más dificultades para ascender que sus compañeros hombres, se proponen medidas como objetivos en cuanto a la proporción de mujeres en puestos de liderazgo, programas de mentores y de liderazgo para mujeres o planes de sucesión inclusivos.

La baja participación de la mujer como trabajadora en el sector del ciclo urbano del agua viene acompañada de una participación extremadamente baja de la mujer en la toma de decisiones en materia de gestión del agua y de los alimentos, a pesar de que la son ellas las que realizan hasta el 80% del trabajo informal no remunerado relacionado con el suministro de agua a nivel global

Y es que desde épocas ancestrales, las mujeres son las encargadas de gestionar el agua en las comunidades de muchos países. Pero a pesar de que desempeñan un rol clave en el el aprovisionamiento, la gestión y la salvaguarda del agua, la brecha en su participación en la toma de decisiones y gobernanza del agua es abismal respecto a los hombres.

En línea con la prioridad global de la UNESCO, el Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos se comprometió a avanzar hacia el empoderamiento de las mujeres y la igualdad de género en la toma de decisiones sobre los recursos hídricos.

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Numerosos estudios apuntan a que el aumento de la presencia femenina en el sector del agua supone mejoras sustanciales en el liderazgo, la transparencia y la sostenibilidad de los recursos hídricos. Es más, otro estudio llevado a cabo por el Banco Mundial en el que se evaluaron 121 proyectos de abastecimiento de agua concluyó que los proyectos que involucraron activamente a las mujeres en la toma de decisiones resultaron ser de seis a siete veces más efectivos que aquellos que no lo hicieron.

Además, invertir en la aplicación de la perspectiva de género en los recursos hídricos contribuye a reforzar la inclusión social, erradicar la pobreza y avanzar hacia la sostenibilidad medioambiental.

El género se asocia generalmente con la desigualdad de poder, de oportunidades y de acceso a recursos. Las distintas posiciones de hombres y mujeres están determinadas por las realidades históricas, religiosas, económicas y culturales. Estas relaciones y responsabilidades pueden cambiar, y de hecho cambian, a través del tiempo.

Cada vez se acepta más que la mujer tiene un importante papel que desempeñar en materia de gestión del agua y que este papel se vería reforzado a través de la estrategia de transversalización del enfoque de género.

La importancia de implicar tanto al hombre como a la mujer en la gestión del agua y el saneamiento ha sido reconocida a todos los niveles, empezando por la Conferencia de las Naciones Unidas de Mar del Plata en 1977.

Así pues el agua, ese recurso al que todos tenemos derecho como humanos, no solo nos quita la sed sino que nos iguala, nos hace inclusivos y nos proporciona la dignidad y la salud para que hombres y mujeres se desarrollen como iguales, y empujen en la misma dirección hacia ese planeta sostenible en el que todos sumamos.

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