El envase del futuro: seguro, práctico y sostenible

En un mundo en constante cambio, cada vez confiamos más en aquello que, además de brindarnos bienestar, tiene un impacto positivo sobre el planeta. Se trata de un reto para la industria, que debe enfrentarse a un nuevo objetivo: tras unos años en los que el desafío se centró en perfeccionar las estrategias de seguridad alimentaria, ahora el consumidor demanda también que cualquier acción tenga en cuenta la protección del medio ambiente. Así lo revela el informe sobre consumo sostenible "Casi tres cuartas partes de los consumidores españoles ya están tomando decisiones de compra basadas en motivos éticos y de sostenibilidad".
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Se trata de “un tipo de consumidor emergente, comprometido con la conservación del entorno. Que tiene en cuenta el impacto de sus hábitos de consumo, trata de ser coherente en sus decisiones y se siente corresponsable con el cuidado del planeta al realizar sus compras”. Llevado al terreno de la alimentación, implica que no solo queremos alimentos ricos, saludables y seguros, sino que también queremos que sean sostenibles.

Casi un 75% de los consumidores españoles ya toman decisiones de compra basadas en motivos éticos y de sostenibilidad

En este contexto, cabe preguntarse por el papel que juegan no solo los alimentos, sino también los envases que los contienen. Así, a los envases se les exige, de entrada, dos características: primero, que sean prácticos y seguros, y, segundo, que eviten que el producto pierda sus propiedades nutritivas.

Los envases de los que disponemos en la actualidad cumplen con estas expectativas del consumidor en lo que se refiere a palatabilidad (grato al paladar), comodidad y seguridad. Pero, si queremos que, además, no contribuyan a la emisión de gases de efecto invernadero, al agotamiento de los recursos fósiles y evitar el impacto sobre los vertederos, todavía queda mucho camino por recorrer.

El envase que compremos dentro de unos años...

  • Debería estar fabricado completamente con materiales renovables o reciclados que hayan sido obtenidos de manera responsable.
  • Debería ser totalmente reciclable y neutro en emisiones de carbono.
  • Debería ayudar a la reducción del desperdicio alimentario.

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Mientras las compañías responsables terminan de dar con la fórmula que aglutine esos tres aspectos en los envases del futuro, lo cierto es que los esfuerzos a corto plazo se centran en el reciclaje. El Congreso de los Diputados ha aprobado recientemente la proposición no de ley para promover el uso de productos de plásticos valorizados a través de procesos químicos, un sistema complementario al actual, basado en reciclajes más mecánicos, que permite aumentar la capacidad de reciclado. En este sentido, la compañía Tetra Pak, que comercializa buena parte de los envases que consumimos habitualmente, ha presentado un proyecto de innovación que aspira a completar el reciclaje de los envases al 100%: tratan químicamente el polietileno y el aluminio que contienen los envases y los transforman en aceites pirolíticos; estos aceites se convierten, posteriormente, en plásticos reciclados que pueden volver a utilizarse.

Como explica su director general, Ramiro Ortiz, la compañía “lleva años inmersa en importantes iniciativas de innovación para impulsar la descarbonización de los materiales. El éxito del proyecto está estrechamente ligado a los fondos europeos que hemos solicitado para impulsarlo”. Destaca el directivo la importancia de “la cooperación público-privada para maximizar la capacidad de transformación de la economía circular en la recuperación de España y de la Unión Europea”.

Esta transición sostenible precisa de un esfuerzo colectivo. En este sentido, Ramiro Ortiz afirma que “la crisis global, social y medioambiental requiere un cambio urgente en los compromisos de la industria y de la sociedad. En Tetra Pak estamos llevando la iniciativa en el recorrido hacia el envase más sostenible ideal para alimentos. Pero no estamos solos en este recorrido. Con el apoyo de nuestros clientes, colaboradores y socios podemos marcar la diferencia”.

Es una diferencia que ya ha comenzado a dar sus frutos. De hecho, el 100% de los envases de cartón de Tetra Pak ya cuentan con la certificación FSC© (Forest Stewardship Council). Además, ha sido la primera compañía de envasado en utilizar polímeros de origen vegetal, procedentes de caña de azúcar con certificación Bonsucro: este último año ya ha comercializado más de 500 millones de estos envases y la previsión es que su uso, a cierre de 2021, alcance el 25% de las ventas. En cuanto a la inversión, el compromiso es invertir aproximadamente 100 millones de euros al año, durante los próximos 5-10 años, para seguir desarrollando soluciones de envasado sostenible.

Con estas cifras sobre la mesa, la previsión es que al terminar 2021, siete de cada 10 hogares en España habrán comprado al menos un envase de leche con polímeros vegetales. Se trata de un camino largo en el que se van a ir sustituyendo los materiales procedentes de fuentes finitas por materiales renovables procedentes de fuentes de origen vegetal gestionadas de manera responsable. También se avanza para lograr cero emisiones netas de gases de efecto invernadero con el compromiso de ser neutros en carbono en todas operaciones en el año 2030. Para conseguirlo, el objetivo es usar el 100% de la energía eléctrica de origen renovable en 2030, algo que ya se ha cumplido en la fábrica de Arganda del Rey. La ambición de Tetra Pak es ser neutros en carbono en toda la cadena de valor en el año 2050.

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