Descubren medusa del Mediterráneo que resistirá el cambio climático

Ya es sabido que como consecuencia del calentamiento global, las aguas marinas son cada vez más ácidas y calientes. Eso no son buenas noticias para muchos organismos que viven en el mar, incluidas las medusas, que juegan un importante papel en el equilibrio ecológico. Sin embargo, hay una especie de medusa que, según acaban de descubrir los científicos, parece diseñada para resistir el cambio climático al que se enfrenta el planeta. Te contamos ....
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Un equipo del Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN-CSIC), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha investigado los efectos de la acidificación oceánica causada por la absorción de CO2 de los océanos y el aumento de la temperatura del mar sobre la reproducción asexual y la dinámica poblacional de la especie Cotylorhiza tuberculata, una de las medusas típicas del Mediterráneo.

Durante las últimas décadas se han registrado proliferaciones masivas de esta especie a lo largo de las costas mediterráneas, sobre todo en la laguna del Mar Menor. Los resultados de la investigación se publican en la revista Plos One.

En las últimas décadas, la aparición de blooms o proliferaciones de medusas se ha relacionado con variaciones ambientales y cambios de origen humano en el ecosistema. La sobrepesca, la eutrofización, el aumento de la temperatura y la acidificación oceánica son algunos de los factores a los que se ha atribuido la aparición masiva de medusas en las costas.

Parece ser que las especies más tolerantes a los cambios ambientales ocasionados por el cambio climático podrían reemplazar a especies más vulnerables.

 

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“La dominancia dentro de la comunidad de unos pocos organismos generalistas podría conducir a la proliferación de otros más oportunistas, como las medusas. Por ello, se está comenzando a estudiar el efecto conjunto del calentamiento y la acidificación sobre los organismos gelatinosos”, afirma Angélica Enrique-Navarro, científica del CSIC en el ICMAN-CSIC e investigadora principal del estudio.

«Alta tolerancia a los cambios ambientales»

“El objetivo del estudio consistía en conocer las consecuencias de la subida de temperatura y la disminución de pH en los océanos que prevé el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) sobre la dinámica poblacional de la medusa Cotylorhiza tuberculata”, explica la investigadora.

Para ello se reprodujeron en ambiente controlado de laboratorio las condiciones futuras esperadas en el mar Mediterráneo (para el año 2100) bajo un escenario de elevadas emisiones de CO2”, añade.

Los resultados obtenidos con el experimento revelan que los pólipos de C. tuberculata se reproducen prolíficamente bajo esas condiciones proyectadas para finales de siglo, que en teoría resultan especialmente adversas.


Las medusas de la clase escifozoo tienen un ciclo de vida polimórfico, es decir, que alterna una fase sexual pelágica, en la que los organismos tienen forma de medusa, y una fase asexual bentónica, cuando adquieren forma de pequeños pólipos milimétricos que viven anclados al substrato marino.

 “La alta tolerancia a los cambios ambientales evidenciada por los pólipos de esta medusa permitirá a la especie llevar a cabo una aclimatación gradual a largo plazo, adaptándose a las condiciones de temperatura y acidificación previstas. La presencia de zooxantelas (microalgas simbiontes) en esta especie modula los efectos negativos del descenso de pH sobre su supervivencia”, agrega la científica.

Sin embargo, advierte de que “el calentamiento y la acidificación sí podrán afectar a la fase de transición de pólipo a medusa y la formación de éfiras, comprometiendo su supervivencia”.

Este estudio contribuye a generar conocimiento en relación a la respuesta de las comunidades de medusas ante las condiciones climáticas previstas en la cuenca mediterránea.

medusa en la orilla

Conocer este tipo de respuestas biológicas abre la vía para entender la dinámica de las poblaciones de medusas ante un escenario futuro de cambio climático caracterizado por un alto nivel de emisiones.

La ‘medusa del huevo frito’

A este tipo de medusa también se la conoce popularmente como ‘medusa de huevo frito’ precisamente por su característica apariencia. Tiene forma y color de una sombrilla aplanada, marrón amarillento, con un poco de verde y una destacada protuberancia central de color anaranjado. Suele tener entre 20 y 35 centímetros de diámetro.

Habita tanto en aguas abiertas como en la costa, sobre todo en estas últimas. Es común en todo el Mediterráneo, durante el verano y el otoño. Muy abundante en el Mar Menor.

Su peligrosidad es baja, porque tiene una limitada capacidad de producir urticaria, debido a la escasa longitud de sus tentáculos y la baja densidad de células urticantes. No va más allá de causar una leve irritación de la piel y picor.

Estudio de referencia: DOI: 10.1371/journal.pone.0254983 

 

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