¿Puede la polución afectar el desarrollo de los niños?

Sociedad 16/02/2021 Por Redacción
Cada uno elige donde vivir en su vida, hay quienes prefieren estar en el centro de la acción y otros que buscan la tranquilad en áreas alejadas. También muchas veces nos vemos condicionados por otras cuestiones, como la económica por ejemplo. Les compartimos una nota muy interesante que nos hace reflexionar sobre la importancia del medio ambiente y del porqué debemos cambiar a futuro. Esto afecta directamente todos los aspectos de nuestra vida y de la atmósfera que nos contiene.
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Una investigación con voluntarios que dura ya 20 años, la mayor de este tipo en España,dentro del proyecto INMA coordinado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), comparte resultados que muestran el impacto de la contaminación en el tamaño al nacer, el desarrollo de la función pulmonar o el cognitivo.

Uno de los primeros resultados obtenidos con los datos de los voluntarios fue que, en promedio, los bebés cuyas madres vivían en zonas con un aire más contaminado pesaban menos y tenían menor tamaño al nacer. Una relación con la polución que resultaba todavía más clara con las embarazadas que pasaban más tiempo en casa.

Los investigadores estimaron la exposición a dióxido de nitrógeno (NO₂) y benceno de las embarazadas y compararon las medidas de los pequeños al nacer. “Descubrimos que los niños de las madres de zonas más contaminadas llegaban a pesar en promedio 70 o 80 gramos menos que los de la misma ciudad en zonas menos contaminadas”, detalla Jordi Sunyer, uno de los autores del trabajo científico y primer director del proyecto INMA. “Esto no se debía a diferencias sociales, porque la mayoría de la gente en las áreas más contaminadas tenía una mejor educación y más oportunidades de una mejor vida”, señala.

En Europa hay estudios de este tipo todavía mucho más grandes: si aquí los bebés son ya adolescentes, en Finlandia siguen activas investigaciones con personas nacidas en los años sesenta y ochenta, y en el Reino Unido las hay que siguen ahora a los hijos de los primeros hijos.

La investigación publicada esta vez en Thorax en 2015 encontró una relación entre la exposición prenatal al aire contaminado provocado por el tráfico y un déficit de la función pulmonar en niños de preescolar. “Vimos que había un cierto retraso en cómo maduraban estos pulmones vinculado a la contaminación atmosférica”, recalca el investigador Jordi Sunyer.

notaCiudad con contaminación vs área mas alejada menos contaminada

Los investigadores determinaron en un estudio publicado en 2017 Environmental International que la mayor exposición a contaminación por NO₂, principalmente durante el embarazo y, en menor medida, tras el parto, se asocia también con una función atencional deficiente en los niños de 4 a 5 años. “Con contaminación, hemos encontrado mucha relación con la función atencional, la memoria, el desarrollo mental y la motricidad; lo que además resulta muy consistente con los resultados de otros estudios”, recalca Mònica Guxens, investigadora de ISGlobal que participó en este trabajo científico y actual directora del proyecto INMA. “En cambio, no hemos encontrado relación con TDAH [trastorno por déficit de atención e hiperactividad], rasgos de autismo, depresión, ansiedad y agresividad, aunque sí lo han hecho otros estudios de cohorte de EE UU”.

“Nos quedan muchas preguntas que contestar”, incide Guxens, que explica que ahora las investigaciones buscan conocer mejor la relación de la contaminación con la obesidad infantil o con precursores de posibles patologías cardiovasculares en el futuro. No obstante, en estos 20 años de proyecto ya se ha mostrado que la polución del aire, aparte de causar enfermedades en los niños (como asma u otros problemas respiratorios), también puede afectar a funcionalidades de los pequeños, aunque estén sanos. ¿Hasta qué punto condiciona en la vida tener un menor desarrollo cognitivo o de la función respiratoria? “No está claro, pero lo ideal es que el cerebro crezca en su plenitud, nadie quiere tener un menor desarrollo”, responde la directora de INMA.

“No es lo mismo que alguien tenga un coeficiente de inteligencia de 85 y le baje 5 puntos a otro con 135 al que le baje a 130”, señala a su vez el investigador Jordi Sunyer, que incide en que de forma individual cada caso es diferente y depende de las potencialidades predeterminadas para cada niño. “No tenemos la certeza de que estos impactos funcionales sean muy determinantes para el desarrollo, el bienestar o la salud de una persona, pero lo que sí sabemos es que a nivel colectivo esto tiene una gran importancia socioeconómica”, subraya. “Estas diferencias se notan mucho a escala de un barrio entero o una población entera expuesta a altos niveles de contaminación”.

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