Flexibilidad vegetal: Efectos de la radiación en las células. Parte II

Vida natural 17 de marzo de 2021 Por Redacción
La sorprendente proliferación de plantas en la zona y el por qué los vegetales son capaces de adaptarse a la radiactividad, depende a sus células. Te contamos ¿Por qué la vida vegetal es tan resistente a la radiación y al desastre nuclear?
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Primero debemos entender cómo la radiación de los reactores nucleares afecta a las células vivas.

El material radiactivo de Chernóbil es inestable porque arroja constantemente partículas y ondas de alta energía que destruyen las estructuras celulares o producen sustancias químicas reactivas que atacan la maquinaria de las células.

La mayoría de las partes de la célula son reemplazables si están dañadas, pero el ADN es una excepción crucial.
Cuando las dosis de radiación son altas, el ADN se confunde y las células mueren rápidamente. 

Unas dosis más bajas pueden causar un daño más sutil en forma de mutaciones que alteran la manera en que funciona la célula; por ejemplo, causando que se vuelva cancerosa, se multiplique sin control y se propague a otras partes del cuerpo.

En los animales esto suele ser fatal, porque sus células y sistemas son altamente especializados e inflexibles.

La biología animal es como una máquina compleja en la que cada célula y órgano tiene un lugar y un propósito, y todas las partes deben trabajar y cooperar para que el individuo sobreviva.

Un humano no puede manejar sin un cerebro, corazón o pulmones.

Flexibilidad vegetal

Las plantas se desarrollan de una manera mucho más flexible que los animales. 

Como no pueden moverse, no tienen más remedio que adaptarse a las circunstancias en las que se encuentran.
En lugar de tener una estructura rígida como la de un animal, las plantas se van formando a medida que se desarrollan.

Si crecen con raíces más profundas o se crea un tallo más alto depende del equilibrio de las señales químicas de otras partes de la planta y de las especies cercanas. También influyen las condiciones de la luz, temperatura, agua y nutrientes.

A diferencia de las células animales, casi todas las de los vegetales tienen la capacidad de crear nuevas células de cualquier tipo que la planta necesite. 

Esta es la razón por la cual un jardinero puede cultivar nuevas plantas a partir de gajos, con raíces que brotan de lo que alguna vez fue un tallo u hoja.

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Esto significa que las plantas pueden reemplazar las células o tejidos muertos mucho más fácil que los animales, ya sea por el daño provocado por un ataque de un animal o por la radiación.

Y aunque la radiación puede causar tumores en los vegetales, las células mutadas no se propagan de una parte de la planta a otra como lo hacen los cánceres.

Se debe a las paredes rígidas e interconectadas que rodean a las células del vegetal. 
Además, los tumores tampoco son fatales en la gran mayoría de los casos, ya que la planta puede encontrar formas de solucionar el mal funcionamiento del tejido.

Además de esta resistencia innata a la radiación, parecen que algunas plantas de la zona de exclusión de Chernóbil están utilizando mecanismos adicionales para proteger su ADN, cambiando su química para hacerla más resistente al daño y activando los sistemas para repararla si esto no funciona.

Los niveles de radiación natural en la superficie de la Tierra eran mucho más altos en el pasado, cuando las primeras plantas estaban evolucionando, por lo que los vegetales de la zona de exclusión pueden recurrir a adaptaciones que se remontan a ese tiempo para sobrevivir.

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