Expertos aseguran que es sano pasar dos horas semanales en espacios azules

Naturaleza 17 de abril de 2020 Por Noe Fernández Di Santi
Se denomina de esta manera a los entornos con agua. La ciencia aún investiga sus beneficios.
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Los expertos aseguran que las personas que atraviesan un mal momento a nivel psíquico o emocional tienen como premisa buscar la soledad y ponerse en contacto con la naturaleza. Sin embargo en el último tiempo aseguraron que acercarse a los espacios azules como el mar o lagos, al menos dos horas por semana, es una actividad sana. 

Estos lugares son denominados espacios azules y están caracterizados por la dominación del agua en la escena. La costa marítima, la ribera de los ríos y los parques con grandes lagos son algunos de ellos.  Se puede distinguir entre espacios azules naturales como los océanos o los ríos y los artificiales como las fuentes o los lagos artificiales en parques.

Por sus características, brindan grandes beneficios a nivel físico y mental. En primer lugar reúnen las características de los espacios verdes y a ello se suman algunas características. Diversos estudios demostraron que quienes viven cerca de las playas gozan de mejor salud, porque se sienten más felices que en un espacio urbano.  Durante la última década se comprobó que quienes transitan espacios azules caminan más minutos que quienes viven en espacios urbanos, lo mismo sucede con las salidas a correr.

Son lugares con aire un poco más limpio y menos contaminado y con una gran luz solar, que es sumamente beneficiosa para el cuerpo. El sol es una fuerte fuente de vitamina D, que mejora el sistema inmune y el estado de ánimo. Asimismo, estos espacios fomentan la actividad física a través de paseos, actividades acuáticas, o largos senderos en bicicleta.

Por otro lado, el agua produce un estado de relajación gracias al son de las olas y porque el pensamiento tiende a la concentración y la meditación.  Quienes pasan más tiempo en espacios azules a lo largo del año, tienden a una mejora de sus problemas emocionales y a un mejor comportamiento social.

Aún no hay evidencias científicas fehacientes, sin embargo desde hace varios años se desarrollan estudios destinados a demostrar los efectos positivos de la exposición a estos espacios azules.

Los científicos concluyen que el afecto humano por el agua está determinado por el hecho de que las personas  consideran hermosos los paisajes naturales que las contienen y por la influencia de este elemento en la atención, la mente y la salud. El agua, entonces, induce al ser humano a un estado de calma, claridad y el aumento de la creatividad, que generan un impacto positivo en el cerebro. 

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