Energías renovables: el futuro de un planeta al límite

Los últimos siete años han sido los más calurosos de la historia. La reducción en la emisión de gases de carbono debe articularse con una nueva cultura basada en energías renovables.

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Energías renovables: el futuro de un planeta al límite

El futuro llegó. Y no es alentador. Ya no se trata de pronósticos alarmistas ni de proyecciones con cientos de años antelación: el cambio climático es una realidad y sus consecuencias climáticas se convierten cada día en una evidencia. Todos los programas de desarrollo sostenible apuntan a un cambio urgente de matriz energética que establezca definitivamente una nueva cultura basada en las energías renovables.

Según información suministrada por Copernicus, el Servicio de Cambio Climático de la Unión Europea, los últimos siete años fueron los más calurosos de la historia. Pese al leve descenso en la emisión de gases por la suspensión de actividades fruto del Covid-19 registrado en 2020, los índices ya retornaron a los niveles promedio y hasta superaron las tasas prepandémicas.  

Específicamente el 2021 se convirtió en el quinto año más cálido de la historia, desde que se trabajan registros de los casos, alcanzando una temperatura media de 0.3 grados por encima del período 1991-2020. A su vez, superó entre 1.1 y 1.2 a la media preindustrial, rango que emplea Naciones Unidas para evaluar sus metas de control del calentamiento global. 

Las zonas mediterráneas, tanto oriental como central, fueron afectadas durante los últimos años por feroces incendios productos del alza de las temperaturas y la sequía: España, Grecia, Portugal, Macedonia y Albania fueron algunos de los países más damnificados. 

Desde Copernicus señalaron que aumentó la frecuencia con que suceden los fenómenos meteorológicos extremos. El propio Mauro Facchini, director de la unidad climático dentro de la Comisión Europea, reclamó por acciones más rápidas y de mayor alcance para frenar el alza de la temperatura.

En este contexto, las prioridades de la agenda verde son claras: una transición hacia una nueva cultura global fundada en un proceso de descarbonización progresivo pero constante y la reinversión de fondos financieros y recursos humanos hacia iniciativas que desarrollen energías renovables.

 

Una nueva cultura sostenible

 Se denomina “energías renovables” a aquellas fuentes energéticas basadas en la utilización del sol, el viento, el agua o la biomasa vegetal o animal. Estas se caracterizan por sustituir los combustibles fósiles por recursos capaces de renovarse ilimitadamente. La nueva cultura energética deberá anclarse en prácticas sustentables que establezcan una política de desarrollo sostenible a corto y largo plazo. Su identidad deberá basarse en: 

– El principio del reciclado y la reutilización. 

– El abandono progresivo de los combustibles fósiles a favor de las energías renovables. 

– La integración de la innovación y las nuevas tecnologías en materia energética. 

– La promoción de la educación ambiental para fomentar el uso responsable de la energía y su ahorro en los hogares y empresas. 

– La transversalidad de las estrategias energéticas en todos los órdenes de la agenda pública. 

Desde la Organización de Naciones Unidas han alertado sobre el agotamiento del ciclo de las energías fósiles y la necesidad de una transición ordenada pero urgente hacia energías limpias y amigables con el planeta. El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, advirtió que las emisiones producto de la energía representan alrededor del 75 % de las emisiones totales de efecto invernadero. Y pidió que se implementen nuevas acciones destinadas a acabar con la pobreza energética y limitar el cambio climático. 

La respuesta para responder a ambas necesidades, sostuvo, es la energía asequible, renovable y sostenible para todos. En ese sentido, el funcionario recordó que la energía solar es la fuente de energía más barata en la mayoría de los países y que genera más puestos de trabajo que el sector de los combustibles fósiles. 

Guterres insistió en que invertir en energía limpia y accesible para todos mejorará el bienestar de miles de millones de personas. Garantizó que este camino creará “empleos verdes que necesitamos con urgencia” para la recuperación de la crisis de la pandemia, en simultáneo al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Y aseguró que es la única estrategia posible para evitar una “catástrofe climática”. 

La lucha contra el cambio climático reclama un cambio radical en el paradigma energético de todos los países del mundo: la inversión en fuentes de energías renovables y que no generen contaminantes, sumada a la educación ambiental para el ahorro de electricidad, es la fórmula de la nueva cultura de desarrollo sostenible.

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